ODA A UNA AMIGA OLVIDADA II

Que sombrío amanece el día,
que tristeza tiene mi hogar.
Ayer marchaste con otro
y no lo pude evitar.

Tu estancia fue relámpago,
tu presencia no fue nada;
hoy recuerdo vagamente
como te tuve abrazada.

Ya han pasado varios años
y tu aroma perdura en mi hogar,
mi mente me dice que olvide
pero yo no te puedo olvidar.

Sueño contigo en la noche
y un deseo a realizar,
un día volverás a mi lado
y ya no te dejare marchar.